Innove Institute, Escuela de Negocios

Innove es una compañía 100% española con sede en León especializada en servicios de consultoría estratégica y en I+D+i

Buscador

Menú

Detalle de Noticia
DPS - Direccion Por Sonrisas
Leon, 7 de septiembre de 2009

DPS- Dirección por Sonrisas (Smiling Management)

Habrá que empezar diciendo que este ensayo va en serio. Es importante hacer esta aclaración inicial porque las sonrisas nada tiene que ver con la falta de seriedad y rigor. Nos explicamos.

Hemos oído hablar de muchos tipos de “maneras “ de dirigir, dicho de otro modo de tipos de “management”: MBO, MBI, MBC, etc. , con el común denominador de “Management By Something” esto es, “Dirección por o de forma tal o cual”. Algunos de estos “métodos” se refieren mucho a aspectos técnicos como que  si el directivo es interno ó externo, que si se dirige siguiendo una determinada “corriente” de  “management” u otros similares.

Un día –hace años, privilegios de la edad- empezamos a oír algo como MBWA –Management By Walking Arround- y parecía que a lo sumo fuera a ser alguna broma más o menos elaborada de algún nuevo “gurú”. Pero tocados en nuestro espíritu inquisitivo –leer mejor en el inquisidor- echamos una ojeadita al asunto y vimos que , técnicas al margen, el trabajo de los directivos y por ende cualquier persona que tenga personas a su cargo posee una parte humanística importantísima que nunca debimos olvidar, y es que “high tech requires high touch”. Aquí fue donde los inquisitivos pensaron “cuánta razón lleva” y los inquisidores “esto es de cajón, lo que se ha hecho toda la vida”… Por si acaso y aún a sabiendas de que seguramente pensarán lo mismo de estas líneas, permítanos unos y otros, que sigamos.
Porque la Dirección –o el Management si se prefiere- se aplica a organizaciones, con procesos, con máquinas, con instalaciones, etc., pero siempre, siempre con personas que hacen que todo eso se “mueva”, que funcione.

Así visto, apreciamos todo el sentido a puntos de vista como el citado MBWA, que no es otra cosa que integrar en el día a día de todo aquel con responsabilidades directivas ese “paseo” por entre las personas a las que la empresa –y él en consecuencia- debe sus resultados. Y hacerlo no es sólo “pasear” –que algunos pensarían  que no tiene otra cosa en qué emplear su “ocioso-directivo” tiempo-, ni siquiera “pasear simpáticamente” repartiendo sonrisas y alguna que otra palmadita en la espalda –que otros interpretarían como “excesivas confianzas”-; no, más bien sería mostrar ese talante, ese porte de buen directivo a traves de la práctica diaria de la virtud, único camino a la excelencia.

Y eso no se consigue con falsas sonrisas, ni con palmaditas hipócritas, ni saludos forzados. No hay nada más decepcionante para los demás, nada más destructor para el buen ambiente laboral, nada más contraproducente para la complicidad de las personas hacia su empresa, hacia ese proyecto común de beneficio mutuo, que la hipocresía y la falsedad de un “líder de fachada”.
Estamos atravesando tiempos difíciles. No los empeoremos con la falta de veracidad, de sinceridad, de transparencia; ni en la información que nuestras empresas transmiten a quienes forman parte de ellas ni en “lo” que transmiten las personas con el deber de representarlas y ser propagadores de los valores de la misma entre los restantes miembros.

En estos tiempos más que nunca son muchas las voces que se han levantado contra la falta de valores de muchos directivos. En estos tiempos es cuando las personas más están sufriendo la incertidumbre de una difícil situación empresarial –cuando no la pérdida de su empleo-.

Son –somos- muchos los que apostamos porque tiene que ser un nuevo tipo de líder el que nos haga olvidad a esos que, amparándose en los márgenes escandalosos, han escondido muchas veces su más que evidente falta de aptitud y, sobre todo, de actitud. Son –somos- muchos los que apostamos por los valores humanos y la práctica constante de los mismos como única manera de salir de este mal trance pues probablemente así estamos hoy por haber abandonado aquellas buenas praxis.

Apostamos por el líder sincero, transparente, cordial, correcto en las formas porque lo es en el fondo. Buen comunicador por aptitud, por formación, por oficio, pero también por actitud, por integridad, por calidad moral. Aquel que insufla en su paseo diario ese espíritu de equipo, con sólo esbozar una breve sonrisa, sincera, franca que nos dice algo así como “estamos aquí para trabajar, para ganarnos el sustento pero lo vamos a hacer juntos y con todo el entusiasmo de que seamos capaces”.

Pues eso, apliquemos la risoterapia tan de moda, eso que ha demostrado científicamente ser tan útil y saludable –también agradable- para mejorar nuestro trabajo y por ende, nuestra vida. De paso mejoraremos esos objetivos básicos que todos conocemos: motivación, compromiso, absentismo, productividad… Y esto último ya lo entienden mejor los sonriso-escépticos, ¿verdad?.

Practiquemos pues la DPS, Dirección Por Sonrisas –Smiling Management, si se prefiere un cierto snobismo inglés- y, de paso, mejoremos nuestro tono facial… y el de los que nos rodean.


Raul Carrasco
Director de Programas
Área de Operaciones & Innovación, innove institute

© 2010 innove institute